Cuando en La Milana Bonita resolvimos abordar la obra de Edgar Allan Poe escogiendo tan solo cuatro de sus desasosegantes relatos, el proceso selectivo no fue fácil. La figura de Poe, que ha trascendido los años y los siglos, es tan intensa y tan inmensa como las leyendas que circulan en torno a su nombre. Nadie puede negar la belleza de la historia del hombre misterioso que, todos los años, deja en la fecha del cumpleaños de Poe (19 enero) una botella de coñac y un ramo de rosas sobre la tumba del escritor en Baltimore, Maryland. La fascinación de su persona y de su obra lo han convertido en protagonista de multitud de guiños y homenajes en otros ámbitos de la cultura. Los también inolvidables Beatles incluyeron una caricatura de Poe en la portada de su disco “Sgt Peppers Lonely Hearts Club Band” rodeado de otras celebridades del arte, desde Marylin Monroe a Bob Dylan, pasando por Karl Marx, Albert Einstein o el doctor Livingstone.

Portada del disco de los Beatles "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Edgar Allan Poe se encuentra en la fila de arriba en el medio, con el psicólogo Carl Jung a la izquierda y el actor y bailarín Fred Astaire a la derecha. Fuente de la imagen: Andreafb.wordpress.com
Finalmente, los ‘Cuentos’ que en La Milana Bonita se analizaron fueron cuatro: ‘El gato negro’, ‘El entierro prematuro’, ‘Manuscrito hallado en una botella’ y ‘La máscara de la Muerte Roja’, piezas clave de la vastísima obra de Poe, repletas de páginas desasosegantes y líneas incómodas que, como merecían, gozaron cada una de su propio Contexto.
El gato negro
Las adaptaciones a la pantalla de este relato no se han hecho mediante largometrajes, sino en cortometrajes. Así, son reseñables el cortometraje ‘The black cat’ (Rob Green, 1995), en la que un condenado a muerte le relataba a su inquisidor la historia de cómo había llegado a prisión; y desde el continente europeo ‘Il gatto nero”, dirigido en 2003 por la italiana Lucrecia Le Moli.
Los largometrajes que llevan por título ‘El gato negro’ y acreditan basarse en la novela de Poe se han hecho siempre por mero afán comercial, de modo que vendían su historia ligando en sus créditos el nombre del escritor afirmando verse inspirados por el mítico relato del atormentado juntaletras, pero con una trama que en nada remitía al original. Este procedimiento se ha seguido hasta la friolera de cuatro veces.
La primera, en 1934, en la película ‘Satanás’ (en idioma original ‘The Black Cat‘, dirigida por Edgar G. Ulmer, y que reunía a dos pesos pesados del cine de terror de la época: el inmortal Bela Lugosi y el no menos inquietante Boris Karloff. Ambos daban vida a un par de enemigos acérrimos que se disputaban la vida de una pareja de recién casados (Lugosi era el héroe que había sido encerrado durante quince años por el villano Karloff, quien le creía responsable de la muerte de su esposa) en una partida de ajedrez. La película fue una de las primeras manifestaciones del satanismo en el séptimo arte, y durante su metraje tan solo aparecen dos gatos negros en momentos absolutamente irrelevantes.

Los protagonistas de 'Satanás' (Edgar G. Ulmen, 1934), los míticos Bela Lugosi (izqda) y Boris Karloff (dcha), inmortalizados por la productora de cine Universal como Drácula y Frankenstein, respectivamente. Fuente de la imagen: Arbogastonfilms.blogspot.com
La siguiente versión tuvo lugar en 1941, dirigida por Albert S. Rogell y con un reparto de lujo que incluía a Broderick Crawford, Basil Rathbone, Bela Lugosi (de nuevo) y Alan Ladd (el inolvidable Shane de ‘Raíces profundas’). La historia se centra en la anciana Henrietta Winslow, que tras recuperarse de un ataque al corazón será víctima de las conspiraciones de varios herederos, ansiosos porque se produzca su muerte. Sus numerosos gatos y sus extrañísimos sirvientes son los ingredientes últimos de este cóctel que mezcla terror y comedia y cuya frase promocional se refería a uno de sus actores: “¡Incluso Ladd está asustado!”
Tras una modesta y muy fidedigna producción de serie B homónima dirigida por Harold Hoffmann en 1966, el Giallo italiano aportó su particular y muy sangrienta visión de la obra en la cinta de Lucio Fulci ‘Black cat (Gatto nero), rodada en 1981. La historia es la de un profesor de literatura vidente que puede comunicarse con los muertos e introducirse en la cabeza de su gato para utilizarlo como instrumento contra sus enemigos. A él se le enfrentarán una reportera y un agente de Scotland Yard, dispuestos a pararle los pies, aunque no podrán evitar varias escabrosas y dolorosísimas muertes.

El felino de esta película es controlado por un hombre sin escrúpulos que no duda en matar lenta y dolorosamente a sus enemigos. Fuente de la imagen: Thedevilshoney.blogspot.com
La última versión de esta obra se ha recogido en la serie de televisión estadounidense ‘Masters of Horror’, en la que los directores Stuart Gordon y Stuart Ortiz narraban cómo un alcoholizado Edgar Allan Poe (interpretado por Jeffrey Combs) sobrellevaba su existencia falta de ideas y era atormentado por el gato negro de su mujer Virginia, en un revuelto de estados emocionales que fluctúan entre el éxito (conseguir escribir este relato) y el fracaso (la muerte).
Próximamente, el Contexto del Texto ‘Manuscrito hallado en una botella’.
¡Quiero escuchar los ‘Cuentos’ de Edgar Allan Poe!







elcriticoabulico
noviembre 14, 2010
Pues la de Lugoshi y Karloff tiene buena pinta, aunque luego no tenga mucha relación con Poe. Ya se la he encargado a la mula, a ver que tal resulta.
El caso es que adaptaciones de relatos de Poe hay desde el principio de los tiempos y no me viene a la cabeza nada realmente bueno. No es fácil captar la ambientación como la expresa Poe en sus obras, la verdad. Pasa algo parecido con Lovecraft, que es también muy hábil y detallista en las descripciones y en una adaptación cinematográfica pierde bastante.
De todas maneras lo que no se les ocurra a los italianos para un giallo no se le ocurre a nadie, jeje. Qué ideas.
A propósito, algo que se ve frecuentemente en el cine en los últimos tiempos es una de las obsesiones de Poe, bastante recurrente en sus cuentos: el terror a ser enterrado vivo. La influencia del bostoniano es aún fresca.
Samuel Regueira
noviembre 19, 2010
Echa un ojo a la adaptación de ‘El pozo y el péndulo’ protagonizada por Vincent Price. No tiene ningún desperdicio.
Gracias por comentar, un saludo.
Sergio Pascual
noviembre 15, 2010
Excepcional entrada Samuel, sobre todo porque soy un ferviente admirador de Poe, además has citado a otro maestro de las letras,llamado Bob Dylan.Gracias por tu entrada, sigue así.
Samuel Regueira
noviembre 19, 2010
Si conozco a Bob Dylan es gracias a tu pasión por él, Sergio. Estoy seguro de que conocerás la versión que hicieron Sus Satánicas Majestades de la celebérrima ‘Like a rolling stone’. De escalofrío.
Escribano del agua
noviembre 16, 2010
Creo que Elcriticoabulico tiene toda la razón. Nada como leer a Poe para poder llegar al fondo de sus intenciones. Y si se me permite tengo una teoría de la razón: el miedo es algo personal. Quizás lo más personal que una persona pueda tener. A cada uno nos aterran determinadas cosas (unos ojos amarillos, una aguja, la altura, un espacio cerrado…) y solo (sin tilde, ¡que miedo!) cuando leemos somos capaces de trasladar nuestros propios temores a la historia. Si hay una cicatriz, nos la imaginaremos de la peor manera posible. Por eso el cine no ha conseguido captar a Poe, porque hace miedos universales o los del propio director.
Un saludo y enhorabuena por el blog.
Samuel Regueira
noviembre 19, 2010
No es tan difícil captar los miedos en el celuloide de un escritor particular. El propio Stephen King se ha sentido muy cómodo con las adaptaciones de Rob Reiner para ‘Misery’ (de la que se hablaré en este blog) y Frank Darabont para ‘La niebla’.
Tú, que has visto la primera y te has leído su libro, no me podrás negar que la trasposición, el reflejo de los miedos y obsesiones de King son magníficamente retratados por el director, y sobre todo por ese magnífico actor que es James Caan, por no hablar del monstruo encarnado por Kathy Bates.
Un saludo.